Este clásico helado de mesa dulce es ideal para cerrar una comida especial sin complicarse demasiado.
Cremoso por dentro, bien frío y con ese crocante inconfundible por fuera, es de esas recetas que parecen de confitería pero se pueden hacer tranquilamente en casa.

Te recomendamos: Cómo hacer este helado delicioso
Con pocos ingredientes y algo de paciencia, el resultado es un postre elegante y rendidor.
Ingredientes
-
500 ml de crema de leche bien fría
-
4 claras de huevo
-
200 g de azúcar
-
1 cucharadita de esencia de vainilla
-
200 g de almendras peladas
-
150 g de azúcar extra para caramelizar
-
1 cucharada de agua
Preparación
-
Comenzá preparando las almendras crocantes. Picá las almendras en trozos chicos, no demasiado finos, para que se note bien la textura.
-
Colocá en una sartén el azúcar con la cucharada de agua y llevá a fuego medio sin revolver. Cuando empiece a tomar color caramelo, agregá las almendras y mezclá rápido para cubrirlas bien.
-
Volcá inmediatamente sobre una placa con papel manteca, separándolas lo más posible. Dejá enfriar por completo y luego picá un poco más si quedaron trozos grandes. Reservá.
-
Para la base cremosa, batí la crema de leche bien fría hasta punto chantilly suave. Sumá la esencia de vainilla y reservá en heladera.
-
En otro bowl, batí las claras a punto nieve. Cuando estén firmes, incorporá el azúcar de a poco, en forma de lluvia, hasta obtener un merengue bien brillante y sostenido.
-
Integrá el merengue a la crema batida con movimientos envolventes, cuidando de no bajar la preparación.
-
Forrá un molde rectangular tipo budinera con film, dejando que sobresalga por los bordes para facilitar el desmolde.
-
Volcá la mezcla dentro del molde y emparejá bien la superficie. Llevá al freezer por un mínimo de 6 horas, hasta que esté completamente firme.
-
Una vez congelado, desmoldá con cuidado y cubrí toda la superficie con las almendras caramelizadas presionando suavemente para que se adhieran.
-
Volvé al freezer al menos 30 minutos más antes de servir, para que el crocante quede bien firme.
Tips y consejos:
-
La crema debe estar bien fría para lograr una textura aireada y estable.
-
El caramelo se trabaja rápido: tené las almendras listas antes de empezar.
-
Si querés un corte perfecto, pasá el cuchillo por agua caliente y secá antes de cortar.
-
Se puede preparar con anticipación y dejar freezado hasta el momento de servir.
-
Guardado bien envuelto, dura varios días sin perder textura ni sabor.
Este almendrado casero es un postre simple pero muy vistoso, ideal para compartir en reuniones, fiestas o como broche final de una comida especial.
Fresco, cremoso y con ese contraste crocante que nunca falla.