Hay recetas que parecen de pastelería, pero se pueden hacer en casa con resultados increíbles.
Este alfajor de coco queda bien húmedo, con tapas tiernas y un relleno bien cremoso.

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Lo mejor es que sale sin azúcar, ideal para darte un gusto sin cambiar el plan.
Ingredientes
Para el dulce de leche sin azúcar (rinde para rellenar y un poco más)
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1 litro de leche (entera o parcialmente descremada)
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120 a 160 g de endulzante apto cocción (eritritol o mezcla eritritol/stevia, a gusto)
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1/4 cucharadita de bicarbonato de sodio
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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Opcional: 1 cucharada de manteca o 2 cucharadas de crema (para darle más brillo y cuerpo)
Para las tapas de coco (10 a 12 alfajores medianos)
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200 g de coco rallado (mejor si es fino)
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80 g de harina de almendras
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25 g de harina de coco (ayuda a sostener y absorber)
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1 cucharadita de polvo de hornear
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1 pizca de sal
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2 huevos
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60 g de manteca pomada (o 50 g de aceite de coco)
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80 a 120 g de endulzante apto cocción (a gusto)
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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2 a 3 cucharadas de leche o crema (solo si la masa lo pide)
Para el armado
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Coco rallado extra para terminar (opcional)
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Dulce de leche sin azúcar ya frío y espeso
Preparación
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En una olla de fondo grueso, poné la leche con el endulzante y llevá a fuego medio, mezclando para disolver bien.
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Cuando empiece a calentar fuerte, agregá el bicarbonato (va a espumar un poco) y bajá el fuego a medio-bajo.
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Cociná revolviendo cada tanto al principio y más seguido cuando empiece a tomar color. La idea es que reduzca lento para que quede cremoso.
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A medida que espesa, mezclá con cuchara de madera o espátula, raspando bien el fondo y los bordes para evitar que se pegue.
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Cuando veas un color caramelo claro y una textura que “marca camino” (al pasar la espátula se ve el fondo por un segundo), apagá el fuego. Sumá la vainilla y, si querés, la manteca o la crema para darle mejor terminación.
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Pasalo a un frasco o bowl y dejalo enfriar. Al enfriar termina de espesar: para alfajores tiene que quedar firme, tipo para manga o para untar sin que se desparrame.
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Para las tapas: en un bowl grande mezclá coco rallado, harina de almendras, harina de coco, polvo de hornear y sal.
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En otro bowl batí apenas los huevos con la vainilla y el endulzante. Sumá la manteca pomada (o aceite de coco) y mezclá hasta integrar.
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Uní lo seco con lo húmedo. Te va a quedar una masa blanda pero moldeable. Si la notás demasiado suelta, dejala reposar 10 minutos (la harina de coco absorbe). Si aun así le falta cuerpo, agregá 1 cucharada extra de harina de coco. Si queda muy seca, sumá 1 o 2 cucharadas de leche o crema.
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Llevá la masa a la heladera 15 a 20 minutos para que sea más fácil de porcionar.
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Formá bolitas y aplastalas para darles forma de tapitas (parejas, de 1 cm aprox). Ponelas sobre placa con papel manteca o apenas enmantecada.
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Cociná a temperatura media hasta que estén doradas en los bordes y apenas arriba. No las pases: si se secan de más, pierden esa miga húmeda que se busca en este tipo de alfajor.
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Dejá enfriar por completo antes de armar, así no se quiebran ni se humedece el relleno.
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Rellená con dulce de leche sin azúcar ya frío: poné una capa generosa en una tapa y cerrá con otra, presionando suave.
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Si querés terminación extra, pasá los bordes por coco rallado. Dejalos reposar 30 minutos para que asienten y queden más parejos al morder.
Tips y consejos:
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Para que el dulce de leche quede bien espeso, la clave es el final: cuando ya tomó color, revolvé seguido y apagá antes de que se ponga “duro”. En frío se afirma mucho más.
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Los endulzantes no endulzan igual: arrancá con menos y probá al final (con una cucharadita fría). Si usás mezcla con stevia, suele rendir más.
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Si querés un sabor más “tostadito”, podés dorar apenas una parte del coco rallado en sartén y mezclarlo con el resto antes de hacer la masa.
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El reposo de la masa es parte del resultado: la harina de coco hidrata y mejora la textura, evitando que las tapas se desarmen.
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Para un armado prolijo, usá manga o una bolsita cortada; además te queda el relleno más uniforme y generoso.
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Guardalos en recipiente cerrado: al día siguiente suelen estar más ricos porque el relleno humedece un poco la miga y se integran los sabores.
Con estos pasos te queda un alfajor de coco bien tierno, con el dulce de leche sin azúcar en el punto justo, espeso y cremoso.
Ideal para tener en la heladera y cortar con algo dulce cuando te pinta.