Todos sabemos lo vital que es para nosotros comer sano y para eso debemos elegir los alimentos apropiados, frescos y de buena calidad. Sin embargo, sucede muchas veces que los alimentos que consideramos saludables en realidad están alterados y resultan perjudiciales para nuestra salud.
En vista de esto lo mejor es elegir alimentos orgánicos, ya que según investigaciones se ha descubierto que aquellos que son modificados genéticamente o llamados transgénicos tienen altas cantidades de antibióticos y otro tipo de químicos.
Ciertamente los alimentos con estos compuestos carecen de vitamina C, antioxidantes, minerales y fitonutrientes, en comparación con los alimentos orgánicos.
A continuación alistamos 3 métodos sencillos para diferenciar los alimentos:
- Observamos algún tipo de etiqueta por fuera del producto: Los productos naturales llevan una etiqueta con frases como las siguientes, “Sin OGM”, “Non-GMO”, “Hecho sin ingredientes genéticamente modificados”.
2. Prestar mucha atención a la apariencia del alimento: Cuando el alimento es modificado genéticamente, se observa una apariencia de plástico y de una consistencia impecable. En cambio si notamos que la fruta o el vegetal se muestra con desperfectos lo más probable es que sea natural.
- Otra manera de identificar la calidad del alimento es por su olor, los alimentos procesados tienden a tener un olor un tanto fuerte en comparación al orgánico.
- Lo bueno es que en estos últimos años la comunidad científica ha estudiado minuciosamente la toxicidad de los alimentos transgénicos.
Sin duda alguna, investigaciones recientes nos dan pautas a seguir para asegurarnos de consumir alimentos sanos y beneficiosos para nuestra salud.