Estas zanahorias asadas son una opción simple pero muy sabrosa, ideal para acompañar carnes, sumar a una mesa vegetariana o servir como plato principal liviano.
La combinación de lo dulce, lo ácido y lo salado logra un equilibrio que sorprende desde el primer bocado.

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Además, se preparan con pocos ingredientes y en muy poco tiempo.
Ingredientes
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800 g de zanahorias (preferentemente medianas y parejas)
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2 cucharadas de aceite de oliva
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1 cucharada de miel
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Ralladura fina de 1 limón
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Jugo de ½ limón
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Sal y pimienta negra a gusto
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80 g de queso desgranado (puede ser queso tipo feta o similar)
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3 cucharadas de pistachos pelados y picados
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Hierbas secas a gusto (tomillo, romero o provenzal)
Preparación
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Lavá bien las zanahorias y, si son tiernas, podés dejarlas con cáscara. Si son más grandes, pelalas y cortalas a lo largo para que todas tengan un tamaño similar y se cocinen de manera pareja.
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Colocá las zanahorias en un bol amplio y agregá el aceite de oliva, la miel, la ralladura de limón y el jugo. Salpimentá a gusto y sumá las hierbas secas que prefieras. Mezclá bien para que queden todas bien impregnadas.
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Distribuí las zanahorias en una fuente para horno o sartén apta para horno, procurando que queden en una sola capa. Esto ayuda a que se doren en lugar de hervirse.
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Llevá a horno precalentado a 200 °C durante unos 25 a 30 minutos. A mitad de cocción, dales vuelta para que se doren de ambos lados y se caramelicen levemente con la miel.
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Cuando estén tiernas por dentro y bien doradas por fuera, retiralas del horno. Todavía calientes, desgranales el queso por encima para que se ablande apenas con el calor.
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Terminá el plato espolvoreando los pistachos picados y, si querés, un toque extra de ralladura de limón para reforzar la frescura.
Tips y consejos:
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Si te gustan más doradas, podés subir el horno a 220 °C los últimos 5 minutos, vigilando que no se quemen.
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Para una versión más intensa, agregá una pizca de pimienta rosa o ají molido suave.
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Podés reemplazar los pistachos por nueces o almendras picadas, manteniendo el contraste crocante.
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Esta receta también queda muy bien con zanahorias baby, reduciendo apenas el tiempo de cocción.
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Si querés un plato más completo, acompañalas con un poco de yogur natural o una salsa de limón y aceite de oliva.
Estas zanahorias asadas son una prueba de que con ingredientes simples se pueden lograr platos llenos de sabor, color y textura.
Ideales para sumar variedad y frescura a cualquier comida.