Cuando el calor aprieta, la idea de prender el horno o pasar tiempo frente a la cocina no resulta muy tentadora.
Estos wraps fríos son una alternativa práctica, vistosa y fácil de preparar, ideales para un almuerzo liviano que se disfruta bien fresco.

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Se pueden armar con anticipación, rinden mucho y se adaptan a distintos gustos sin perder sabor.
Ingredientes
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4 tortillas de trigo o wraps
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2 pechugas de pollo cocidas
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1 tomate grande
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½ lechuga
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1 zanahoria
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2 cucharadas de mayonesa
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1 cucharada de jugo de limóna
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Sal y pimienta a gusto
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Aceite de oliva, cantidad necesaria
Preparación
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Cociná las pechugas de pollo en agua con sal o a la plancha hasta que estén bien hechas. Dejalas enfriar por completo antes de usarlas.
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Una vez frías, desmenuzá o cortá el pollo en tiras finas y reservá.
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Lavá bien la lechuga, escurrila y cortala en tiras finas.
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Lavá el tomate y cortalo en rodajas finas o en cubos chicos, retirando el exceso de semillas.
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Pelá la zanahoria y rallala fina para que se integre mejor al relleno.
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En un bol chico, mezclá la mayonesa con el jugo de limón, una pizca de sal y pimienta. Ajustá el sabor a gusto.
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Colocá una tortilla sobre la mesada y untá una capa fina de la salsa.
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Agregá una porción de pollo, lechuga, tomate y zanahoria, distribuyendo de manera pareja.
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Rociá apenas con aceite de oliva.
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Cerrá el wrap doblando primero los extremos y luego enrollando de manera firme, sin apretar demasiado.
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Repetí el procedimiento con el resto de las tortillas.
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Envolvé cada wrap en papel manteca o film y llevá a la heladera al menos 20 minutos antes de servir.
Tips y consejos:
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Es importante que el pollo esté bien frío antes de armar los wraps para que no humedezca la tortilla.
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Si querés una versión más liviana, podés reemplazar parte de la mayonesa por queso untable o yogur natural firme.
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Las tortillas no deben calentarse; usalas directamente a temperatura ambiente para que no se quiebren al enrollar.
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Podés preparar los wraps con varias horas de anticipación y guardarlos bien envueltos en la heladera.
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Para que queden más prolijos, cortalos al medio justo antes de servir.
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La zanahoria rallada aporta color y textura, pero también podés sumar pepino o cebolla morada bien fina.
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Si los llevás para comer fuera de casa, mantenelos refrigerados hasta el momento de consumir.
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Acompañalos con una bebida bien fría para un almuerzo completo y fresco.
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Evitá rellenarlos de más para que no se abran al cerrarlos.
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Funcionan muy bien como almuerzo rápido o incluso como cena liviana en días calurosos.
Estos wraps fríos son una solución simple y rendidora para el verano: frescos, fáciles de armar y con un aspecto atractivo que invita a comerlos sin esfuerzo.
Una opción práctica que se adapta al ritmo del día a día y se disfruta mejor bien fría.