Una receta simple y práctica, ideal para resolver una comida sin complicaciones.
Se hace con pocos ingredientes, en una sola sartén y queda bien húmeda por dentro.

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Perfecta para almuerzo, cena o para llevar y comer fría sin perder sabor.
Ingredientes
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250 g de brócoli
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3 huevos
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1/2 cebolla
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20 g de cebolla de verdeo
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20 g de queso mozzarella rallado
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Aceite vegetal, cantidad necesaria
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Sal, a gusto
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Pimienta, a gusto
Preparación
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Cortá el brócoli en ramitos medianos, retirando las partes más duras del tallo. Llevá una olla con abundante agua a hervor, agregá sal y cociná el brócoli durante 3 a 4 minutos, hasta que esté tierno pero firme.
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Retirá el brócoli del agua caliente y pasalo de inmediato a un bol con agua bien fría o con hielo para cortar la cocción. Este paso ayuda a conservar el color y la textura. Escurrí muy bien.
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Picá el brócoli finamente con cuchillo y reservá.
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Pelá la cebolla y picála bien chica. Lavá la cebolla de verdeo y cortá en rodajas finas.
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En un bol grande, colocá los huevos, salpimentá a gusto y batí apenas hasta integrar claras y yemas.
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Agregá al bol el brócoli picado, la cebolla, la cebolla de verdeo y el queso mozzarella rallado. Mezclá bien hasta obtener una preparación pareja.
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Calentá una sartén antiadherente a fuego medio con un chorrito de aceite vegetal.
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Volcá la mezcla en la sartén y distribuí de manera uniforme. Bajá el fuego a medio-bajo y cociná durante 7 a 10 minutos, hasta que la base esté dorada y firme.
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Ayudate con un plato para dar vuelta la tortilla con cuidado. Volvé a colocarla en la sartén y cociná del otro lado durante 5 a 7 minutos más, hasta que esté bien cocida.
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Retirá del fuego y dejá reposar unos minutos antes de cortar y servir.
Tips y consejos:
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Escurrir bien el brócoli es clave para que la tortilla no largue agua.
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Podés usar queso fresco, port salut o cualquier queso que funda bien.
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Cocinar a fuego bajo asegura que quede bien hecha por dentro sin quemarse.
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Se puede comer caliente, tibia o fría, y es ideal para llevar en vianda.
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Si querés más sabor, sumá hierbas secas o una pizca de nuez moscada.
Una opción casera, nutritiva y rendidora, perfecta para aprovechar el brócoli de una forma distinta y muy fácil.