Esta sopa es una de esas preparaciones ideales para cuando se busca algo caliente, lleno de sabor y que resulte completo en un solo plato.
Tiene una base intensa, un caldo bien especiado y se acompaña con distintos agregados que la vuelven muy rendidora.

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Es perfecta para una comida tranquila, para días frescos o cuando se quiere variar el menú sin complicarse demasiado.
Ingredientes
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5 tomates maduros
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1/2 cebolla
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2 dientes de ajo
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1 ají seco tipo pasilla (o cualquier ají seco que tengas)
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1 rama de cilantro
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2 cucharadas de aceite
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2 tazas de caldo (de verduras o de pollo)
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11 tortillas de maíz
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Aceite para freír
Opcional para servir:
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1 pechuga de pollo cocida y desmenuzada
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Queso cortado en cubos
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2 paltas
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Crema
Preparación
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Lavar bien los tomates y cortarlos en mitades. Pelar la cebolla y los ajos.
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En un sartén amplio, calentar las 2 cucharadas de aceite y dorar los tomates, la cebolla, el ají seco y los dientes de ajo. Cocinar a fuego medio, dándolos vuelta, hasta que estén bien dorados y fragantes.
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Retirar del fuego y colocar todo en la licuadora. Agregar las 2 tazas de caldo y una de las tortillas de maíz. Licuar hasta obtener una mezcla lisa y bien integrada.
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Volcar la preparación en una olla, agregar la rama de cilantro y llevar a fuego medio. Dejar hervir suavemente durante unos 10 minutos para que se integren bien los sabores.
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Mientras tanto, cortar el resto de las tortillas en tiras finas. Freírlas en abundante aceite caliente hasta que estén doradas y bien crocantes. Retirarlas y escurrir sobre papel absorbente.
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Si se va a usar pollo, colocarlo desmenuzado en el fondo de cada plato hondo.
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Servir el caldo bien caliente por encima y completar con las tiras de tortilla fritas.
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Terminar con cubos de queso, palta en rodajas y un toque de crema por arriba.
Tips y consejos:
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Dorar bien los tomates y la cebolla es clave para lograr un sabor profundo y una sopa más intensa.
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El ají seco aporta aroma y sabor, pero no resulta picante; se puede ajustar la cantidad según gusto.
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Agregar una tortilla a la licuadora ayuda a darle cuerpo al caldo sin necesidad de espesantes.
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Si se prefiere una textura más liviana, se puede usar media tortilla en lugar de una entera.
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Las tiras de tortilla conviene freírlas justo antes de servir para que mantengan su crocancia.
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El pollo es opcional, pero suma proteína y hace que el plato sea más completo.
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El queso puede ser uno semiduro que no se derrita del todo, así mantiene su forma al servir.
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La palta aporta frescura y equilibra muy bien el sabor del caldo caliente.
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Esta sopa se puede preparar con anticipación y recalentar sin problemas; solo conviene agregar los toppings al momento de servir.
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Si sobra caldo, se conserva bien en la heladera por uno o dos días en un recipiente tapado.
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Para variar, se pueden sumar unas gotas de jugo de limón al final para realzar los sabores.
Esta sopa de tortillas casera es una receta completa, sabrosa y muy reconfortante.
Con una base simple y agregados a gusto, se adapta fácilmente a distintas ocasiones y se convierte en una opción ideal para disfrutar un plato caliente, lleno de textura y sabor.