Las farfalle, también conocidas como moñitos, son una de las pastas más queridas por su forma divertida y su textura perfecta para distintas salsas.
Prepararlas en casa es mucho más simple de lo que parece y el sabor de una pasta fresca casera siempre marca la diferencia.

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Con pocos ingredientes se puede lograr una masa suave y firme ideal para dar forma a estos clásicos moñitos.
Ingredientes
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300 g de harina común
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3 huevos
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1 pizca de sal
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1 cucharada de aceite de oliva (opcional)
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Harina extra para espolvorear
Preparación
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Colocá la harina sobre la mesada formando una corona y agregá en el centro los huevos junto con la pizca de sal y el aceite de oliva.
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Con un tenedor comenzá a mezclar los huevos desde el centro incorporando poco a poco la harina hasta que empiece a formarse una masa.
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Cuando la mezcla esté más consistente, uní todo con las manos hasta obtener una masa firme.
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Amasá durante unos 8 a 10 minutos hasta que la masa esté lisa, suave y elástica. Si está muy seca podés humedecer apenas las manos con agua; si está muy pegajosa agregá un poco de harina.
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Formá una bola, cubrila con un paño o film y dejá reposar durante 20 a 30 minutos para que la masa se relaje.
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Dividí la masa en porciones y estirala con palo de amasar o máquina de pasta hasta lograr una lámina fina de unos 2 milímetros de espesor.
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Con un cuchillo o un cortador de pasta cortá cuadrados de aproximadamente 3 a 4 centímetros.
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Tomá cada cuadrado y pellizcalo en el centro con los dedos para formar el clásico moñito.
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Colocá las farfalle sobre una superficie enharinada para que no se peguen mientras terminás de formar todas.
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Herví abundante agua con sal y cociná las farfalle durante 2 a 4 minutos, dependiendo del grosor de la pasta.
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Escurrí y serví inmediatamente con la salsa que más te guste.
Tips y consejos:
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Para una masa más elástica, es importante amasar bien hasta que quede lisa.
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Si usás máquina de pasta, pasá la masa varias veces por los rodillos para lograr un grosor uniforme.
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Las farfalle combinan muy bien con salsas livianas, crema, manteca o tomate.
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Si querés guardarlas, podés dejarlas secar sobre una bandeja enharinada durante unas horas.
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También se pueden congelar frescas y cocinar directamente desde el freezer.
Preparar pasta casera es una experiencia simple y muy gratificante, y las farfalle son una excelente forma de empezar a disfrutar el sabor auténtico de la pasta hecha en casa.