En muchas veredas, plazas y parques es común ver la base de los troncos de los árboles pintada de blanco.
Para muchas personas puede parecer un detalle estético o una simple costumbre, pero en realidad se trata de una práctica que tiene una función muy clara en el cuidado de los árboles.

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Este método se utiliza desde hace muchos años en jardinería y en espacios urbanos.
La pintura blanca aplicada en la parte baja del tronco ayuda a proteger el árbol frente a distintos factores ambientales. Aunque parezca algo simple, cumple varias funciones importantes que favorecen la salud y la resistencia del árbol.
Protección contra el sol
Uno de los motivos principales por los que se pintan los troncos es para protegerlos del sol intenso.
El color blanco refleja gran parte de la radiación solar, lo que evita que la corteza se caliente en exceso durante los días de mucho calor.
Cuando la corteza se expone durante muchas horas al sol directo, puede sufrir quemaduras o grietas.
Esto ocurre especialmente en árboles jóvenes o en especies con corteza más delgada.
La capa blanca actúa como una barrera que reduce la absorción de calor y mantiene el tronco más protegido.
Ayuda a prevenir plagas
Otro beneficio importante de esta práctica es que puede ayudar a reducir la presencia de insectos y parásitos en la corteza.
En muchos casos, la mezcla utilizada para pintar los troncos contiene cal diluida en agua, un material que dificulta que algunos insectos se instalen en el árbol.
Además, esta capa también puede hacer más visible la presencia de plagas, grietas o daños en la corteza, lo que permite detectarlos con mayor facilidad.
Protección frente a cambios de temperatura
Los cambios bruscos entre el frío de la noche y el calor del día pueden provocar tensiones en la corteza del árbol.
Estas variaciones de temperatura a veces generan pequeñas fisuras que debilitan el tronco.
La pintura blanca ayuda a estabilizar un poco estas diferencias térmicas, ya que reduce el calentamiento excesivo durante el día.
De esta manera se disminuye el riesgo de que la corteza se agriete.
Un método simple que ayuda a cuidar los árboles
Aunque es una técnica sencilla, pintar la base de los troncos puede aportar varios beneficios para la salud del árbol.
Ayuda a proteger la corteza, facilita el control de plagas y reduce los daños provocados por el sol o los cambios de temperatura.
Por eso es una práctica muy común en espacios públicos, huertas, jardines y zonas agrícolas.
Un gesto simple que contribuye a que los árboles crezcan más fuertes y se mantengan en mejores condiciones con el paso del tiempo.