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Pollo al horno con papines al romero y limón

Este pollo al horno queda dorado, jugoso y con una piel bien sabrosa, mientras los papines se cocinan en la misma bandeja y se impregnan de todos los jugos.

El toque de romero y limón lo vuelve irresistible, con ese aroma “de domingo” que llena la cocina.

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Es una receta rendidora, simple y con un resultado bien de restaurante.

Ingredientes

  • 1 pollo entero (1,8 a 2,2 kg)

  • 1,2 kg de papines (chicos, para horno)

  • 2 limones

  • 4 a 6 ramas de romero fresco

  • 6 dientes de ajo

  • 5 cucharadas de aceite de oliva (o mezcla oliva/girasol)

  • 1 cucharada de pimentón dulce

  • 1 cucharadita de orégano

  • Sal y pimienta negra

  • 150 ml de caldo (o agua caliente)

Preparación

  1. Prendé el horno a 200 °C y prepará una fuente grande o asadera profunda (ideal, negra o de metal para dorado parejo).

  2. Secá bien el pollo con papel de cocina por fuera y por dentro. Esto ayuda a que la piel se dore de verdad.

  3. En un bowl, mezclá 4 cucharadas de aceite, el pimentón, el orégano, sal, pimienta y 3 dientes de ajo bien picados o aplastados. Rallá apenas la cáscara de 1 limón (solo lo amarillo) y sumala a la mezcla.

  4. Condimentá el pollo por dentro con sal y pimienta. Meté adentro 2 ramas de romero y medio limón en trozos grandes.

  5. Embadurná el pollo con la pasta de condimentos por toda la superficie. Si podés, separá apenas la piel del pecho con la mano y meté un poco de esa mezcla por debajo para que quede más sabroso y jugoso.

  6. Lavá los papines, escurrilos y cortalos a la mitad si son medianos (los muy chicos van enteros). Para que queden bien dorados por fuera, dales un hervor corto: 7–8 minutos desde que rompe el hervor, colalos y dejalos orearse 2 minutos.

  7. En el mismo bowl (o en otro), mezclá los papines con 1 cucharada de aceite, sal, pimienta y los 3 dientes de ajo restantes aplastados.

  8. Acomodá el pollo en el centro de la asadera. Rodealo con los papines. Sumá el otro limón en gajos o rodajas gruesas entre los papines y apoyá 2–4 ramas de romero alrededor y sobre el pollo.

  9. Volcá el caldo caliente en un costado de la asadera (no arriba del pollo) para que haya vapor y no se seque, sin perder el dorado.

  10. Llevá al horno y cociná 20 minutos a 200 °C. Bajá a 190 °C y seguí la cocción entre 55 y 70 minutos más (depende del tamaño).

  11. Cada 20–25 minutos, rociá el pollo con sus propios jugos y aprovechá para dar vuelta o mover un poco los papines para que doren parejo. Si el fondo se seca demasiado, agregá un chorrito más de caldo o agua caliente.

  12. Está listo cuando al pinchar la parte más gruesa del muslo sale jugo claro y la piel se ve bien dorada. Si querés más crocante, terminá 5–8 minutos con horno fuerte o gratinador, cuidando que no se queme el romero.

  13. Sacá la asadera, dejá reposar el pollo 10 minutos antes de cortar. Serví con los papines, los gajos de limón y los jugos de cocción por arriba.

Tips y consejos:

  • Secá bien el pollo antes de condimentar para lograr piel más dorada y pareja.

  • El hervor corto de los papines mejora muchísimo el dorado: quedan crocantes por fuera y cremosos por dentro.

  • Agregá el caldo siempre caliente y al costado de la fuente para mantener el horno parejo y no “lavar” el dorado.

  • No cortes el pollo apenas sale del horno: el reposo acomoda los jugos y queda más tierno.

  • Para un sabor más intenso, aplastá apenas los gajos de limón al servir para perfumar los papines y la carne.

Un plato completo, bien aromático y rendidor, con papines dorados y un pollo que se corta solo.

Ideal para llevar a la mesa tal cual sale de la asadera, con todo el perfume del romero y el limón.

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