Estas papas gratinadas son un clásico irresistible, con capas bien finitas, doradas por fuera y súper cremosas por dentro.
Se hacen con pocos ingredientes y quedan perfectas tanto como plato principal como guarnición.

Te recomendamos: Pastel de papa en sartén, fácil y bien rendidor
Una receta simple, rendidora y muy reconfortante.
Ingredientes
-
1,2 kg de papas
-
300 ml de crema de leche
-
1 diente de ajo
-
40 g de manteca
-
80 g de queso rallado (parmesano, sardo o reggianito)
-
Sal y pimienta a gusto
-
Tomillo o hierbas secas a gusto
Preparación
-
Pelá las papas y cortalas en rodajas bien finitas, idealmente con mandolina o cuchillo afilado para que se cocinen parejas.
-
Frotá el fondo y los bordes de una fuente para horno con el diente de ajo cortado a la mitad y luego enmantecá bien.
-
Acomodá una primera capa de papas superpuestas. Salpimentá, agregá un poco de queso rallado y algunas hojitas de tomillo.
-
Repetí el armado de capas hasta terminar con todas las papas.
-
Calentá apenas la crema con la manteca, sin que hierva, y volcala de manera pareja sobre las papas.
-
Cubrí la fuente con papel aluminio y llevá a horno precalentado a 180 °C durante 40 minutos.
-
Retirá el aluminio y continuá la cocción unos 20 a 30 minutos más, hasta que la superficie esté bien dorada y las papas tiernas al pincharlas.
-
Dejá reposar 10 minutos antes de servir para que tome mejor consistencia.
Tips y consejos:
-
Si querés un sabor más intenso, podés mezclar la crema con un poco de leche y un toque de nuez moscada.
-
Para un gratinado más marcado, espolvoreá un poco más de queso en los últimos minutos de horno.
-
Quedan espectaculares acompañando carnes, pollo al horno o incluso como plato único con una ensalada fresca.
-
Al día siguiente se recalientan muy bien en horno o sartén tapada.
Una receta simple que siempre funciona y transforma a la papa en un plato protagonista, bien cremoso y lleno de sabor.