Una receta ideal para una cena potente, con mucho sabor y una textura que combina lo crocante con lo cremoso.
Las papas quedan doradas por fuera, suaves por dentro y cubiertas con queso fundido y panceta bien crocante.

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Es de esos platos simples que sorprenden desde el primer bocado.
Ingredientes
- 1 kg de papas chicas
- 150 g de panceta
- 200 g de queso (mozzarella o similar)
- 3 cucharadas de aceite
- Sal y pimienta a gusto
Preparación
- Lavá bien las papas y hervilas con piel en agua con sal hasta que estén tiernas, pero sin que se desarmen.
- Escurrilas y dejalas entibiar unos minutos.
- Colocalas en una fuente para horno y aplastalas suavemente con un vaso o tenedor, sin romperlas del todo.
- Condimentalas con sal, pimienta y rocialas con el aceite.
- Llevá al horno fuerte (200 °C) durante 25 a 30 minutos, hasta que estén bien doradas y crocantes por fuera.
- Mientras tanto, cortá la panceta en cubos pequeños y cocinala en sartén hasta que quede bien crocante. Reservá.
- Retirá las papas del horno y agregá el queso por encima, cubriendo bien cada una.
- Sumá la panceta crocante sobre el queso.
- Volvé a llevar al horno unos minutos más hasta que el queso se derrita completamente.
- Retirá y dejá reposar un par de minutos antes de servir.
Tips y consejos:
- Usar papas chicas ayuda a lograr mejor textura y crocancia.
- No las aplastes demasiado para que mantengan estructura.
- El horno bien fuerte es clave para que se doren bien.
- La panceta debe quedar crocante para aportar contraste.
- Podés girar la fuente a mitad de cocción para dorado parejo.
- Servilas recién hechas para disfrutar el queso bien fundido.
Una receta simple, rendidora y con ese efecto “wow” que hace que todos quieran repetir.