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Recetas saladas

Este pan de ajo casero se roba toda la mesa ¡Simple, potente y lleno de sabor! Así queda cuando lo hacés bien

Hay recetas que parecen acompañamiento, pero terminan siendo las verdaderas protagonistas.

El pan de ajo es una de ellas: dorado, fragante y con ese sabor intenso que abre el apetito al instante.

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Bien hecho, queda crocante por fuera, tierno por dentro y con un equilibrio justo entre manteca, ajo y hierbas.

Ingredientes

  • 1 pan tipo baguette o flauta

  • 100 g de manteca a temperatura ambiente

  • 3 a 4 dientes de ajo

  • 2 cucharadas de perejil fresco picado

  • 2 cucharadas de queso rallado fino

  • Sal a gusto

  • Pimienta a gusto

  • Aceite de oliva (opcional)

Preparación

  1. Colocá la manteca blanda en un bowl. Es importante que esté bien cremosa para poder trabajarla sin esfuerzo y lograr una mezcla pareja.

  2. Pelá los dientes de ajo y picalos bien chiquitos o rallalos finos. Este detalle es clave para que el sabor se distribuya de manera uniforme y no queden trozos demasiado fuertes al morder.

  3. Agregá el ajo a la manteca junto con el perejil picado, el queso rallado, una pizca de sal y pimienta. Mezclá bien hasta obtener una pasta homogénea y aromática.

  4. Probá la mezcla y ajustá el punto de sal o ajo si hace falta. Si querés un sabor más profundo, podés sumar unas gotas de aceite de oliva para redondear el conjunto.

  5. Cortá el pan en rodajas de aproximadamente dos centímetros de espesor, sin llegar a separarlas del todo si preferís un efecto acordeón, o completamente si te gustan las rodajas individuales.

  6. Untá generosamente cada rodaja con la mezcla de manteca y ajo, asegurándote de que llegue bien hasta los bordes. Acá no conviene quedarse corto: la clave del pan de ajo está en la cantidad justa de relleno.

  7. Colocá el pan en una placa para horno y llevá a horno precalentado a temperatura media-alta.

  8. Cociná hasta que la superficie esté bien dorada y el aroma a ajo tostado invada la cocina. La base debe quedar crocante, pero sin secarse.

  9. Retirá del horno y dejá reposar uno o dos minutos antes de servir para que la manteca se asiente y no se pierda al cortar.

Tips y consejos:

  • Usar manteca a temperatura ambiente es fundamental para lograr una pasta pareja.

  • El ajo picado fino evita sabores desparejos y mordidas demasiado intensas.

  • El perejil fresco aporta color y equilibrio al conjunto.

  • Si el pan es muy grande, conviene cubrirlo con papel aluminio los primeros minutos y destaparlo al final para dorar.

  • Podés preparar la mezcla con anticipación y conservarla en la heladera.

  • Servilo apenas sale del horno para disfrutarlo en su mejor punto.

Este pan de ajo casero es de esos que desaparecen rápido de la mesa.

Intenso, fragante y bien dorado, acompaña cualquier comida, pero también se luce solo.

Una receta simple, directa y con un resultado que siempre cumple.

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