Categorías
Trucos del Hogar

Método para eliminar olores persistentes y mejorar el lavado de la ropa

La ropa puede salir del lavarropas sin manchas visibles y aun así no quedar realmente limpia.

Con el tiempo aparecen olores persistentes, colores apagados y telas ásperas. En la mayoría de los casos, el problema no es la prenda, sino un error en la forma de lavar.

Te recomendamos: Como limpiar la goma del lavarropas para dejarlo como nuevo ¡Muy facil!

Qué necesitás

  • Amoníaco común (al 10 %, el de limpieza o farmacia)

  • Agua

  • Detergente habitual

  • Jabón líquido neutro

  • Un recipiente pequeño

Por qué la ropa se arruina aunque se lave seguido

Con los lavados repetidos, las fibras de la ropa acumulan grasa corporal, sudor, restos de detergente y minerales del agua.

Aunque la lavadora complete el ciclo, esos residuos no siempre se eliminan por completo.

Esto provoca que la tela pierda brillo, se vuelva rígida y empiece a retener olores, sobre todo en axilas, cuellos, puños y ropa de cama.

Uno de los errores más comunes es usar más detergente pensando que así la ropa quedará más limpia.

En realidad, el exceso se queda atrapado en las fibras y dificulta el enjuague, generando el efecto contrario.

Cómo usar amoníaco en el lavado general

El amoníaco actúa como un potente desengrasante alcalino que ayuda a desprender residuos que el detergente solo no logra eliminar.

Durante el lavado común:

  • Colocá la ropa en el tambor sin sobrecargarlo.

  • Agregá la cantidad habitual de detergente (mejor no excederse).

  • Sumá 2 cucharadas de amoníaco directamente en el tambor.

  • Usá el programa adecuado según el tipo de tela.

Este método mejora el enjuague, elimina olores persistentes y ayuda a devolverle suavidad y color a la ropa.

Tratamiento previo para axilas, cuellos y puños

Cuando una prenda desarrolla olor apenas se usa, conviene tratarla antes del lavado.

  • Mezclá 200 ml de agua con 1 cucharada de amoníaco.

  • Aplicá la solución en las zonas problemáticas.

  • Dejá actuar 10 minutos.

  • Lavá la prenda normalmente en la lavadora.

Este paso ayuda a eliminar grasa y sudor acumulados que suelen fijarse con el calor.

Para manchas de grasa, maquillaje o cosméticos

En este caso, el amoníaco también resulta muy efectivo.

  • Mezclá 100 ml de agua, 1 cucharadita de amoníaco y unas gotas de jabón líquido.

  • Aplicá sobre la mancha.

  • Dejá actuar 5 minutos.

  • Lavá la prenda completa como de costumbre.

Funciona especialmente bien en bolsillos, mangas, cuellos y ropa clara.

Ropa de cama y toallas: el uso que más se nota

En sábanas y toallas, el amoníaco ayuda a eliminar amarilleo, olores de humedad y rigidez.

También suaviza el agua, lo que mejora el resultado final sin necesidad de usar suavizante en exceso.

Siempre es importante:

  • No sobrecargar la lavadora.

  • Usar programas acordes a la tela.

  • Verificar que el detergente no contenga cloro.

Tips y consejos:

  • Nunca mezclar amoníaco con lavandina o productos con cloro.

  • Usarlo siempre en ambientes ventilados.

  • Respetar las cantidades indicadas.

  • No reemplaza al detergente, lo complementa.

  • Ideal para ropa opaca, con olor o muy usada.

  • Ayuda a prolongar la vida útil de las prendas.

Una rutina de lavado equilibrada, sin excesos y con los productos bien usados, permite que la ropa vuelva a verse limpia, fresca y con buen aspecto, incluso después de muchos usos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *