La lasagna clásica es de esas recetas que reúnen a todos alrededor de la mesa.
Capas generosas de carne, salsa roja casera y abundante queso fundido hacen que cada porción sea contundente y reconfortante.

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Es ideal para una cena especial o para preparar con anticipación y compartir.
Ingredientes
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12 láminas de pasta para lasagna
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500 g de carne picada
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1 cebolla grande picada
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1 diente de ajo picado
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700 ml de salsa de tomate
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2 cucharadas de puré de tomate
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1 cucharadita de orégano
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1 hoja de laurel
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Sal y pimienta a gusto
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300 g de queso muzzarella rallado
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100 g de queso rallado tipo reggianito
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2 cucharadas de aceite de oliva
Para la salsa blanca (opcional pero recomendada):
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40 g de manteca
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40 g de harina
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500 ml de leche
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Nuez moscada, sal y pimienta
Preparación
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En una sartén amplia calentá el aceite y rehogá la cebolla hasta que esté transparente. Agregá el ajo y cociná unos segundos más.
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Incorporá la carne picada y cociná a fuego medio, desarmándola con cuchara hasta que pierda el color rosado.
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Añadí la salsa de tomate, el puré, el orégano, la hoja de laurel, sal y pimienta. Cociná a fuego bajo durante 20 a 25 minutos hasta que la salsa espese y se concentren los sabores. Retirá el laurel.
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Si preparás salsa blanca, derretí la manteca en una olla, agregá la harina y mezclá formando una pasta. Incorporá la leche caliente de a poco sin dejar de revolver hasta que espese. Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada.
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Si las láminas de pasta lo requieren, hervilas en abundante agua con sal hasta que estén apenas tiernas. Escurrilas y reservá.
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En una fuente para horno colocá una capa fina de salsa roja en la base. Distribuí una capa de pasta, luego una de carne, un poco de salsa blanca y queso muzzarella.
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Repetí el armado formando varias capas hasta terminar los ingredientes, finalizando con salsa y abundante muzzarella.
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Espolvoreá el queso rallado por encima para lograr un gratinado intenso.
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Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 25 a 30 minutos, hasta que el queso esté bien fundido y dorado.
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Retirá y dejá reposar 10 minutos antes de cortar, para que las capas se asienten y las porciones salgan prolijas.
Consejos:
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Si querés más jugosidad, no reduzcas demasiado la salsa roja.
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Podés agregar una capa de jamón cocido para hacerla más abundante.
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El reposo después del horno es clave para que no se desarme al servir.
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Si la preparás con anticipación, podés armarla y dejarla en heladera hasta el momento de hornear.
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Para un gratinado más intenso, activá el grill los últimos minutos, vigilando que no se queme.
Una cena clásica, contundente y perfecta para compartir, con ese equilibrio entre salsa, carne y queso que nunca falla.