Hay recetas que no fallan nunca porque pasan de generación en generación.
Estas masas clásicas de la abuelita tienen ese equilibrio justo entre sencillez, paciencia y buenos ingredientes.

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Son ideales para cocinar en casa, sin apuros, y lograr resultados confiables: una pizza crocante y aireada, donas bien esponjosas para el mate y un pan de ajo tierno y aromático que acompaña cualquier comida.
Masa de pizza casera de la abuelita
Crujiente por fuera, suave por dentro y con ese sabor inconfundible a pizza hecha en casa.
Ingredientes
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500 g de harina de trigo común
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310 ml de agua tibia
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7 g de levadura seca
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10 g de sal
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10 g de azúcar
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3 cucharadas de aceite de oliva
Para la salsa rápida:
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400 g de pulpa o puré de tomate espeso
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Sal y pimienta a gusto
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1 cucharadita de azúcar
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Aceite de oliva a gusto
Preparación
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En un bowl chico colocá el agua tibia, el azúcar y la levadura. Mezclá suavemente y dejá reposar entre 5 y 10 minutos hasta que espume.
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En un bowl grande mezclá la harina con la sal.
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Hacé un hueco en el centro y agregá la levadura activada junto con el aceite.
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Mezclá primero con cuchara y luego con las manos.
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Amasá durante 10 a 12 minutos hasta obtener una masa suave, elástica y apenas pegajosa.
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Formá una bola, colocala en un bowl aceitado, tapá y dejá levar entre 1 y 1½ horas.
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Desgasificá suavemente, dividí en dos bollos y dejalos reposar 15 a 20 minutos.
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Estirá, colocá en placa engrasada y cubrí con la salsa sin cocción.
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Horneá en horno bien caliente, entre 230 y 250 °C, durante 8 a 10 minutos.
Donas esponjosas de la abuelita
Blanditas, rendidoras y perfectas para acompañar el mate o el café.
Ingredientes
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500 g de harina de trigo común
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½ taza de azúcar
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¼ taza de leche tibia
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2 huevos
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¼ taza de manteca a temperatura ambiente
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7 a 8 g de levadura seca
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½ cucharada de sal
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Aceite o grasa para freír
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Azúcar extra para espolvorear
Preparación
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Mezclá la leche tibia con una cucharada del azúcar y la levadura. Dejá reposar hasta que espume.
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En un bowl grande colocá la harina y hacé un hueco.
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Agregá los huevos, el azúcar restante, la sal, la manteca y la levadura activada.
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Amasá entre 8 y 10 minutos hasta lograr una masa lisa y elástica.
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Tapá y dejá levar una hora, hasta que duplique su tamaño.
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Estirá la masa a 1,5 cm de espesor y cortá las donas.
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Dejá reposar tapadas 30 minutos.
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Freí en aceite a temperatura media hasta dorar de ambos lados.
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Retirá y pasá por azúcar mientras estén tibias.
Pan de ajo suave al estilo de la abuelita
Doradito por fuera, bien tierno por dentro y con mucho aroma.
Ingredientes
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200 ml de leche tibia
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10 g de azúcar
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5 g de levadura seca
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40 g de manteca derretida
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1 huevo
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425 g de harina de trigo común
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½ cucharadita de sal
Para el ajo:
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2 a 3 dientes de ajo picados
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2 cucharadas de perejil fresco
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½ cucharadita de orégano seco
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30 g de manteca derretida
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1 pizca de sal
Preparación
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Mezclá la leche tibia con el azúcar, la levadura, la manteca derretida y el huevo.
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Agregá la harina y la sal, y amasá hasta lograr una masa suave y elástica.
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Tapá y dejá levar una hora.
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Dividí en 8 a 12 bollitos y colocá juntos en un molde engrasado.
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Dejá levar nuevamente hasta que dupliquen.
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Mezclá la manteca con el ajo, el perejil, el orégano y la sal.
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Pincelá los panes y horneá a 200 °C durante 20 a 25 minutos.
Tips y consejos:
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Respetar los tiempos de levado es clave para lograr masas livianas.
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Usar agua y leche tibias, nunca calientes, para no dañar la levadura.
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Amasar bien mejora la textura final en todas las preparaciones.
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En la pizza, el horno bien fuerte hace la diferencia en la base.
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Las donas también se pueden hornear para una versión más liviana.
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El pan de ajo se puede freezar ya horneado y recalentar sin problema.
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Estas masas suelen quedar aún más ricas al día siguiente.
Estas tres recetas resumen el espíritu de la cocina de la abuelita: paciencia, pocos ingredientes y resultados que siempre salen bien.
Son ideales para compartir, repetir y convertir en clásicos del hogar.