Los knishes de papa son una preparación clásica, rendidora y muy reconfortante, ideal para resolver una comida casera sin pasar horas en la cocina.
Con una masa simple y un relleno suave, se pueden hacer al horno y quedan dorados por fuera y cremosos por dentro.

Te recomendamos: El secreto de mi abuela: Cómo hacer pan sin harina ni gluten ¡Sale perfecta!
Son perfectos para servir como plato principal, entrada o incluso para llevar.
Aunque su origen es tradicional, esta versión es práctica y accesible, pensada para lograr un buen resultado en poco tiempo y con ingredientes comunes.
En menos de una hora podés tenerlos listos y disfrutarlos recién hechos o guardarlos para después.
Ingredientes
Para la masa:
-
2 tazas de harina común
-
1 huevo
-
3 cucharadas de aceite
-
½ taza de agua tibia
-
1 pizca de sal
Para el relleno:
-
500 g de papas
-
1 cebolla chica
-
2 cucharadas de aceite
-
Sal y pimienta a gusto
Preparación
-
Pelá las papas y cortalas en cubos medianos, tratando de que sean parejos para que se cocinen de manera uniforme.
-
Colocalas en una olla con agua y sal, llevá a hervor y cociná hasta que estén bien tiernas. Deben poder pisarse fácilmente sin resistencia.
-
Mientras se cocinan las papas, picá la cebolla bien chica. En una sartén, calentá el aceite y salteá la cebolla a fuego medio hasta que quede transparente y apenas dorada. Esto le aporta sabor sin que resulte invasivo.
-
Escurrí bien las papas y, todavía calientes, pisalas hasta obtener un puré liso. Agregá la cebolla salteada, salpimentá a gusto y mezclá bien. Reservá y dejá entibiar.
-
Para la masa, colocá la harina y la sal en un bowl amplio. Hacé un hueco en el centro y agregá el huevo y el aceite.
-
Comenzá a incorporar el agua tibia de a poco, mezclando primero con cuchara y luego con las manos hasta formar una masa suave.
-
Amasá apenas unos minutos, lo justo para que quede lisa y pareja. No es necesario un amasado prolongado ni reposo largo.
-
Dividí la masa si te resulta más cómodo y estirala bien fina sobre la mesada apenas enharinada, formando un rectángulo.
-
Colocá el relleno de papa a lo largo de uno de los bordes largos, formando un cilindro parejo.
-
Enrollá la masa sobre el relleno, presionando suavemente para que quede firme pero sin aplastar.
-
Cortá porciones de unos 4 a 5 centímetros de ancho y acomodalas con el cierre hacia abajo en una placa aceitada o con papel manteca.
-
Precalentá el horno a 180 °C y cociná los knishes durante 25 a 30 minutos, hasta que estén bien dorados por fuera.
-
Retiralos del horno y dejalos reposar unos minutos antes de servir para que se asienten.
Consejos:
-
Estirá la masa lo más fina posible para que el knish no quede pesado.
-
El puré debe estar firme, no húmedo, para que no se escape el relleno.
-
Podés pincelarlos con un poco de aceite antes de hornear para lograr un dorado más parejo.
-
Se pueden comer calientes o tibios, según preferencia.
-
Acompañan muy bien con mostaza suave, crema ácida o una salsa liviana.
-
Si te sobran, se conservan bien en la heladera y se recalientan sin problema.
Los knishes de papa son una excelente opción para sumar a un menú casero, ya sea como plato principal o para compartir.
Simples, sabrosos y rendidores, demuestran que con pocos ingredientes se pueden lograr preparaciones llenas de sabor y textura.