Con la llegada del calor, las piletas de lona vuelven a ser las grandes protagonistas de patios y jardines.
Son prácticas, accesibles y fáciles de armar, pero para que realmente cumplan su función durante todo el verano necesitan cuidados constantes.

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Un buen mantenimiento evita que el agua se arruine rápido y ayuda a prolongar la vida útil de la lona.
Por qué las piletas de lona necesitan cuidados especiales
Aunque estén fabricadas con materiales resistentes, las piletas de lona no son indestructibles.
El PVC con el que están hechas puede deteriorarse si queda expuesto durante mucho tiempo al sol intenso, al roce con superficies irregulares o al uso excesivo de productos químicos.
Además, el agua estancada, si no se trata correctamente, se vuelve un foco de suciedad, bacterias y algas en pocos días.
Por eso, más allá de lo simple que resulte armarlas, requieren dedicación diaria y algunas rutinas básicas para evitar gastos innecesarios, cambios frecuentes de agua y posibles daños en la estructura.
Claves para mantener el agua limpia todo el verano
Con constancia y algunos cuidados básicos, el agua de una pileta de lona puede mantenerse en buen estado durante toda la temporada.
Esto no solo evita desperdiciar agua, sino que también reduce el uso de productos químicos y el tiempo de limpieza.
Todos los días es recomendable retirar hojas, insectos y cualquier resto que flote en la superficie.
Una o dos veces por semana, conviene pasar el limpiafondo para eliminar la suciedad que se va acumulando en el fondo.
Este simple hábito marca una gran diferencia en la claridad del agua.
En el mercado existen productos pensados especialmente para piletas de lona, incluso opciones con bajo contenido de cloro o sin cloro, ideales para personas con piel sensible.
En piletas medianas o grandes, este tipo de mantenimiento permite evitar el recambio total del agua.
En cambio, en piletas inflables pequeñas, sobre todo las destinadas a bebés o niños, lo más seguro sigue siendo renovar el agua con frecuencia.
Elementos que facilitan la limpieza y el cuidado
Contar con algunos accesorios básicos hace que el mantenimiento sea mucho más sencillo y efectivo.
El cubrepileta es uno de los aliados más importantes. Colocarlo durante la noche o cuando la pileta no se usa evita que caigan hojas, polvo y otros residuos.
Además, reduce la evaporación del agua, ayuda a frenar la aparición de algas y permite ahorrar tanto agua como productos químicos.
Los productos químicos deben usarse con moderación y siguiendo siempre las indicaciones del fabricante.
Un combo habitual incluye alguicida, clarificador y una dosis controlada de cloro, aplicado generalmente una vez por semana.
El uso de cloro en pastillas dentro de una boya dosificadora permite mantener el agua desinfectada de manera pareja.
Por su parte, el limpiafondo y el barrefondo son esenciales para retirar la suciedad decantada.
Los filtros con motor resultan útiles solo en piletas medianas a grandes, ya que filtran el agua de forma constante.
Cuidados en el armado y durante el uso
El lugar donde se arma la pileta es clave.
El suelo debe estar nivelado y libre de piedras, ramas u objetos que puedan dañar la lona.
Siempre es recomendable colocar una base protectora debajo, como una lona o manta especial.
La higiene personal antes de entrar al agua también influye mucho en su conservación.
Evitar el ingreso de mascotas es fundamental, ya que ensucian el agua y pueden transmitir enfermedades.
Al finalizar el verano, la lona debe lavarse con jabón blanco y un cepillo suave, enjuagarse bien y secarse completamente antes de guardarla.
Tips y consejos:
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Retirá hojas e insectos todos los días para evitar que se descompongan en el agua.
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Usá cubrepileta siempre que no esté en uso.
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Aplicá los productos químicos en las dosis justas, sin excederte.
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No permitas el ingreso de mascotas a la pileta.
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Aprovechá el agua descartada para riego o limpieza, siempre que sea posible.
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Revisá las ordenanzas locales sobre horarios de llenado para evitar inconvenientes.
Con atención diaria y buenos hábitos, la pileta de lona puede acompañar todo el verano con agua limpia y segura, sin complicaciones ni gastos innecesarios, permitiendo disfrutar del calor de manera más tranquila y responsable.