Estas galletitas quedan doraditas, crocantes y con sabor a queso bien marcado.
Tienen forma de cuadraditos, con una superficie apenas “granulada” por el queso rallado y un toque de hierbas por arriba.

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Son ideales para picar o para acompañar el mate sin necesidad de hacer nada complicado.
Ingredientes
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250 g de harina 0000
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120 g de manteca fría
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180 g de queso rallado fino (parmesano, reggianito o sardo suave)
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1 huevo
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2 a 4 cucharadas de agua fría (solo si hace falta)
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1 cucharadita de sal (ajustá según el queso)
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1/2 cucharadita de pimienta (opcional)
Para terminar
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2 cucharadas extra de queso rallado fino
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Perejil picado bien chiquito (o provenzal suave)
Preparación
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Prendé el horno a 180 °C y prepará una placa con papel manteca.
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En un bowl mezclá harina, sal y pimienta. Sumá el queso rallado y mezclá.
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Agregá la manteca fría en cubitos y arená con las manos hasta lograr una mezcla tipo migas.
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Sumá el huevo y uní. Si la masa está muy seca, agregá agua fría de a cucharadas hasta que se junte y quede firme. No amases de más.
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Llevá la masa a la heladera 15 a 20 minutos para que se firme y sea más fácil estirar.
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Estirá la masa sobre la mesada apenas enharinada hasta dejarla de 3 a 4 mm.
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Cortá cuadraditos parejos. Acomodalos en la placa, dejando un poquito de espacio.
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Espolvoreá por arriba el queso extra y un toque de perejil picado. Presioná apenas con la mano para que se pegue.
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Horneá 12 a 16 minutos, hasta que estén bien doradas en los bordes y con color parejo arriba.
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Dejalas enfriar en la placa 5 minutos y después pasalas a una rejilla: al enfriar terminan de ponerse bien crocantes.
Tips y consejos:
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El queso rallado fino es clave para que la masa se integre y queden crocantes, no gomosas.
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Si tu queso es fuerte y salado, bajá la sal de la masa y dejá solo el toque final por arriba.
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Estirar parejo hace que todas se cocinen al mismo tiempo y queden igual de doradas.
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No las guardes calientes: cuando se enfrían del todo, recién ahí van a frasco o lata para mantener el crocante.
Quedan perfectas para tener a mano, con sabor intenso a queso y una textura crocante que engancha desde la primera.