Estos espaguetis con salsa de queso son una opción rápida y reconfortante, ideales para resolver una comida sin complicaciones.
La salsa es cremosa pero liviana, con un sabor equilibrado que no resulta invasivo.

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Se prepara mientras se cocina la pasta, por lo que en pocos minutos el plato está listo.
Ingredientes
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160 g de espaguetis
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Sal para el agua de cocción
Para la salsa de queso:
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1 cucharada de manteca
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1 cucharada de harina de trigo
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300 ml de leche
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40 g de queso rallado tipo grana padano, parmesano o similar
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1/2 cucharadita de sal
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Pimienta negra molida a gusto
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Nuez moscada a gusto
Preparación
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Poné una olla con abundante agua a fuego medio-alto. Cuando rompa hervor, agregá sal y los espaguetis.
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Cociná la pasta durante 8 a 9 minutos para que quede al dente, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.
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Mientras la pasta se cocina, prepará la salsa. En una sartén amplia derretí la manteca a fuego medio.
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Agregá la harina y mezclá bien. Cociná durante unos 2 minutos, removiendo constantemente, hasta que tome un leve color dorado sin quemarse.
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Incorporá la leche de a poco, preferentemente caliente, mezclando sin parar para evitar grumos.
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Condimentá con sal, pimienta negra y nuez moscada.
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Continuá cocinando a fuego medio, removiendo, hasta que la salsa espese ligeramente. No debe quedar demasiado densa.
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Agregá el queso rallado y mezclá hasta que se funda por completo y la salsa quede bien homogénea.
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Escurrí los espaguetis y agregalos directamente a la sartén con la salsa.
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Mezclá bien para que la pasta se impregne de manera pareja.
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Si la salsa está muy espesa, podés agregar un chorrito de leche o un poco del agua de cocción de la pasta.
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Serví de inmediato y terminá con más queso rallado y pimienta a gusto.
Tips y consejos:
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Cocinar la pasta al dente es clave para que no se pase al mezclarla con la salsa caliente.
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Usar leche caliente facilita que la bechamel quede sin grumos.
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La salsa debe ser liviana; al enfriarse espesa un poco más.
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Los quesos duros o semiduros aportan más sabor que los quesos blandos.
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Si usás un queso muy salado, ajustá la sal al final.
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El agua de cocción de la pasta es ideal para aligerar la salsa sin perder cremosidad.
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La nuez moscada se usa en poca cantidad para realzar el sabor, no para dominarlo.
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Se puede reemplazar el grana padano por parmesano, sardo o un queso de rallar similar.
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Servir el plato bien caliente mejora la textura y el sabor final.
Un plato simple, rápido y cremoso, perfecto para disfrutar una pasta casera con salsa de queso suave y equilibrada, ideal para cualquier día de la semana.