Una opción distinta y mucho más sabrosa que la empanada tradicional, ideal para variar en días sin carne.
La combinación de masa crocante con un relleno húmedo y bien condimentado las vuelve irresistibles.

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Perfectas para compartir o lucirse con algo simple pero con mucho sabor.
Ingredientes
- 12 tapas de empanadas hojaldradas o masa de hojaldre cortada
- 2 latas de caballa al natural, bien escurridas
- 1 cebolla mediana
- 1/2 morrón rojo
- 2 cucharadas de aceite
- 1 huevo duro picado
- 2 cucharadas de perejil fresco picado
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharada de jugo de limón
- Sal y pimienta a gusto
- 1 huevo para pintar
Preparación
- Picá la cebolla y el morrón bien chiquitos para que se integren mejor al relleno y no queden pedazos demasiado grandes dentro de la empanada.
- En una sartén con el aceite caliente, cociná la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente y apenas empiece a dorarse.
- Sumá el morrón picado y seguí cocinando unos minutos más, revolviendo cada tanto, hasta que quede tierno.
- Agregá la caballa desmenuzada con cuidado y mezclá suavemente para mantener parte de la textura del pescado sin convertirlo en una pasta.
- Incorporá el pimentón, la sal, la pimienta y el jugo de limón, mezclando bien para que todo el relleno tome sabor de manera pareja.
- Retirá del fuego, añadí el huevo duro picado y el perejil, y mezclá otra vez hasta que todo quede bien distribuido.
- Dejá enfriar el relleno antes de usarlo para que la masa no se humedezca ni se ablande al armarlas.
- Colocá una porción del relleno en el centro de cada tapa, cuidando de no excederte para que se puedan cerrar bien.
- Cerrá las empanadas, presioná los bordes y hacé el repulgue o sellalas con tenedor.
- Acomodalas en una placa para horno, pintalas con huevo batido y llevalas a horno precalentado a 200°C durante 20 a 25 minutos, hasta que estén infladas, doradas y bien crocantes.
Tips y consejos:
- La caballa al natural suele funcionar mejor que la que viene en aceite porque deja un relleno más equilibrado y menos pesado, pero si solo conseguís en aceite también sirve. En ese caso, escurrila muy bien y probá el relleno antes de agregar más condimentos.
- Si querés un sabor más suave, podés reemplazar una de las latas de caballa por atún. Así el gusto queda más delicado, pero sin perder la idea de unas empanadas de vigilia con buen relleno.
- El morrón rojo aporta un toque apenas dulce y mucho color, pero también se puede usar morrón verde si buscás un sabor más marcado. Incluso podés mezclar ambos en poca cantidad.
- La cebolla es importante porque le da humedad al relleno. Si preferís un resultado más delicado, podés cocinarla más tiempo a fuego bajo hasta que quede bien tierna. Si no te gusta encontrar trozos, se puede picar muy fino para que casi desaparezca al cocinarse.
- El huevo duro suma cuerpo y hace que el relleno quede más completo. Si no te gusta, se puede sacar sin problema. También podés agregar un poco más si querés una textura más clásica.
- El perejil fresco levanta mucho el sabor. Si no tenés, se puede usar cebolla de verdeo bien picada o incluso un poco de ciboulette. Lo ideal es no poner demasiada cantidad para no tapar el gusto de la caballa.
- Un toque de limón cambia muchísimo el resultado porque corta la intensidad del pescado y deja un sabor más fresco. Si te gusta ese perfil, podés agregar un poco de ralladura además del jugo, pero en poca cantidad para que no domine.
- El pimentón dulce va muy bien, aunque también podés sumar una pizca de ají molido si querés un relleno con un poco más de carácter. Otra opción es usar apenas comino, pero muy poco, porque puede sobresalir demasiado.
- Para que el hojaldre quede realmente lindo, la masa tiene que estar fría al momento de armar. Si se ablanda mucho mientras trabajás, conviene llevarla unos minutos a la heladera antes de seguir.
- No conviene usar un relleno caliente ni tibio. Eso humedece la masa, dificulta el cierre y hace que después no se vea bien la separación de capas del hojaldre.
- Si querés que el relleno quede todavía más jugoso, podés sumar una cucharada de queso crema o una cucharada chica de salsa blanca espesa. No hace falta mucho, porque si no después puede escaparse durante la cocción.
- También quedan muy bien con aceitunas verdes o negras picadas. Eso sí, agregalas en poca cantidad para que acompañen y no se roben todo el protagonismo.
- Si te gustan más contundentes, podés sumar un poco de arroz ya cocido o una pequeña cantidad de papa hervida en cubitos chicos. Son agregados que rinden el relleno y combinan bien con el pescado.
- Para un perfil más simple, se puede quitar el morrón y dejar solo cebolla, huevo duro y caballa. Quedan más tradicionales y con un sabor más limpio.
- Si querés darles un acabado más atractivo, además de pintarlas con huevo, podés espolvorear apenas con pimentón suave o sésamo antes de llevarlas al horno. Eso les da un toque distinto sin complicar la receta.
- Estas empanadas también se pueden hacer más chicas, tipo copetín, usando discos más pequeños y menos relleno. En ese formato son muy prácticas para una picada o una mesa de Pascua.
- Recién salidas del horno quedan espectaculares, pero también aguantan muy bien unas horas. Si querés recalentarlas, lo mejor es hacerlo en horno o en una sartén tapada a fuego muy bajo para que el hojaldre no se ablande como suele pasar en microondas.
- Si te sobra relleno, no hace falta usarlo solo en empanadas. También se puede aprovechar para tartas, canastitas o incluso para rellenar una rosca salada.
- Para que queden más doradas, además del huevo batido podés agregar una cucharadita de leche a la mezcla de pintado. Eso ayuda a que salgan con un color más parejo y atractivo.
- Si no querés usar hojaldre, esta misma receta se puede hacer con tapas comunes para horno. El resultado cambia, claro, pero el relleno sigue funcionando muy bien.
Una receta simple pero con un resultado que sorprende, ideal para salir de lo clásico y llevar las empanadas a otro nivel.