Estas sfijas salen con masa finita, bordes dorados y el relleno bien jugoso a la vista en el centro.
Son perfectas para comer recién hechas con un buen chorrito de limón.

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Con un par de cuidados simples, quedan parejas, sabrosas y con el relleno firme, sin largar líquido.
Ingredientes
Para la masa (12 a 14 unidades)
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500 g de harina 0000
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10 g de sal (1 cucharadita colmada)
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7 g de levadura seca (o 25 g de fresca)
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1 cucharadita de azúcar
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250 ml de agua tibia (aprox.)
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3 cucharadas de aceite
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1 cucharada de jugo de limón (opcional, ayuda a una masa más tierna)
Para el relleno
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500 g de carne picada (vacuna, con un poco de grasa para que quede jugosa)
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1 cebolla grande, picada bien chiquita
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1 morrón rojo chico, picado bien chiquito
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1 morrón verde chico, picado bien chiquito
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1 tomate chico sin semillas, picado (opcional, suma jugosidad sin pasarse)
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2 a 3 cucharadas de jugo de limón
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2 cucharadas de aceite de oliva o común
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1 cucharadita de comino
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1 cucharadita de pimentón dulce
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1/2 cucharadita de pimienta negra
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1/2 cucharadita de canela (opcional, muy sutil)
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Sal a gusto
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Perejil picado (un puñado)
Para servir
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Gajos de limón
Preparación
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En un bowl chico, mezclá el agua tibia con el azúcar y la levadura. Dejala quieta 8 a 10 minutos, hasta que se forme espuma.
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En un bowl grande, colocá la harina y la sal. Hacé un hueco en el centro y agregá la levadura ya activada, el aceite y el jugo de limón si lo usás.
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Amasá 8 a 10 minutos, hasta lograr una masa lisa, blanda y apenas elástica. Si te queda seca, sumá un poquito más de agua; si se pega, espolvoreá apenas con harina, sin pasarte para no endurecer.
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Tapá el bowl y dejá levar 45 a 60 minutos, hasta que la masa duplique su tamaño.
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Mientras tanto, armá el relleno: en un bowl mezclá la carne con la cebolla, los morrones, el tomate (si lo usás), el perejil, el jugo de limón, el aceite y todas las especias. Sumá sal a gusto e integrá bien con la mano para que quede parejo.
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Dejá reposar 10 a 15 minutos. Si aparece líquido en el fondo, colá el relleno unos segundos: tiene que quedar húmedo, pero no aguado, para que se cocine parejo y no ablande la masa.
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Prendé el horno fuerte (240 a 250 °C) y colocá una bandeja adentro para precalentarla bien.
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Desgasificá la masa y dividila en 12 a 14 bollitos. Tapalos para que no se sequen mientras trabajás.
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Estirá cada bollito en discos finos de 12 a 14 cm. Poné una porción generosa de relleno en el centro y aplastalo apenas, sin llevarlo hasta el borde.
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Cerrá formando el triángulo: levantá tres puntas y pellizcá bien las uniones, dejando el centro abierto para que el relleno quede expuesto.
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Retirá la bandeja caliente, aceitá apenas (o usá papel manteca) y acomodá las sfijas. Si querés más color, pincelá los bordes con un toque de aceite.
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Horneá 10 a 14 minutos, hasta que la masa esté bien dorada en los bordes y el relleno se vea cocido, con un leve tostado arriba.
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Al sacarlas, dejalas 3 minutos sobre la bandeja y después pasalas a un plato para que no se humedezcan por abajo.
Tips y consejos:
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Picá la cebolla y los morrones bien chiquitos para que el relleno quede compacto y se cocine rápido sin largar agua de más.
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Si la carne es muy magra, sumá una cucharadita extra de aceite para mantener la jugosidad.
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El horno bien fuerte y la bandeja precalentada hacen la diferencia: dorado rápido, masa fina y base firme.
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Horneá en tandas y no dejes las piezas armadas esperando mucho tiempo, así la masa se mantiene liviana.
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El limón recién cortado equilibra las especias y realza el sabor de la carne: servilas siempre con gajos a mano.
Un gajo de limón por encima, un mordisco y queda claro por qué estas empanadas árabes se vuelven un clásico: simples, intensas y bien tentadoras.