Las croquetas de papa y queso son una de esas recetas simples que siempre resultan irresistibles.
Por fuera quedan doradas y crocantes, mientras que por dentro conservan una textura suave con el queso fundido que se estira al partirlas.

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Son ideales para servir como entrada, acompañamiento o incluso como plato principal con una ensalada fresca.
Ingredientes
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500 g de papas
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150 g de queso mozzarella o queso que funda bien
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1 huevo
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3 cucharadas de queso rallado
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3 cucharadas de pan rallado
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Sal a gusto
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Pimienta a gusto
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Perejil picado (opcional)
Para empanar
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1 huevo
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Pan rallado
Para cocinar
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Aceite para freír o dorar
Preparación
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Pelar las papas y cortarlas en trozos medianos para que se cocinen más rápido.
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Colocar las papas en una olla con agua y una pizca de sal. Cocinarlas hasta que estén bien tiernas.
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Escurrirlas y hacer un puré mientras todavía estén calientes para que quede bien suave.
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Dejar entibiar el puré unos minutos y luego agregar el huevo, el queso rallado, el pan rallado, sal y pimienta.
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Mezclar bien hasta obtener una preparación firme que se pueda manipular con las manos.
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Cortar el queso mozzarella en pequeños cubos.
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Tomar una porción de puré, formar una bola y aplastarla ligeramente en la mano.
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Colocar un cubo de queso en el centro y cerrar la masa cubriéndolo completamente.
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Formar una croqueta redonda o ligeramente achatada.
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Pasar cada croqueta primero por huevo batido y luego por pan rallado para que quede bien cubierta.
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Calentar aceite en una sartén a temperatura media.
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Colocar las croquetas y cocinarlas hasta que estén doradas por ambos lados.
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Retirarlas y colocarlas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
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Servir calientes para que el queso del interior esté bien fundido.
Tips y consejos:
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Usar papas harinosas ayuda a obtener un puré más firme.
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Si la mezcla queda muy blanda, agregar un poco más de pan rallado.
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El queso mozzarella es ideal porque se derrite y queda bien elástico.
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Freír a temperatura media evita que se quemen por fuera antes de calentarse por dentro.
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También se pueden cocinar en horno o freidora de aire para una versión más liviana.
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Servir recién hechas es la mejor forma de disfrutar el queso fundido.
Estas croquetas son una opción perfecta cuando querés preparar algo sencillo pero muy sabroso, con una textura crocante por fuera y un interior cremoso que siempre sorprende.