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Costillitas de cerdo glaseadas: tiernas, jugosas y con una salsa que se pega a los dedos

Un plato intenso, bien sabroso y con ese brillo irresistible que anuncia algo rico desde lejos.

Estas costillitas de cerdo se cocinan despacio, se doran bien y se terminan con una salsa espesa y caramelizada que las vuelve protagonistas absolutas.

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Son ideales para una comida especial, pero con un paso a paso simple y sin vueltas.

Ingredientes

  • 1,5 kg de costillitas de cerdo cortadas

  • 2 cucharadas de aceite

  • Sal y pimienta a gusto

Para la salsa:

  • 4 cucharadas de salsa de soja

  • 3 cucharadas de miel

  • 2 cucharadas de azúcar mascabo o común

  • 2 cucharadas de vinagre

  • 2 dientes de ajo

  • 1 cucharada de jengibre rallado (opcional)

  • 1 cucharadita de pimentón

  • 1 cucharadita de maicena

  • ½ taza de agua

Para terminar:

  • Semillas de sésamo

  • Cebolla de verdeo picada

Preparación

  1. Salpimentá las costillitas por ambos lados y dejalas reposar unos minutos para que tomen sabor.

  2. En una olla amplia o sartén profunda calentá el aceite a fuego medio-alto y dorá las costillitas de ambos lados hasta que estén bien selladas. Retiralas y reservá.

  3. En la misma olla, bajá el fuego y agregá el ajo picado bien chico. Cociná apenas unos segundos, cuidando que no se queme.

  4. Sumá la salsa de soja, la miel, el azúcar, el vinagre, el pimentón y el jengibre si decidís usarlo. Mezclá bien y dejá hervir suave unos minutos para que se integren los sabores.

  5. Disolvé la maicena en el agua fría y agregala a la salsa, mezclando constantemente hasta que empiece a espesar.

  6. Volvé a incorporar las costillitas a la olla, bajá el fuego al mínimo y tapá. Cociná lentamente durante unos 45 minutos, girándolas de vez en cuando, hasta que estén bien tiernas.

  7. Destapá y dejá cocinar unos minutos más para que la salsa reduzca y se vuelva espesa y brillante, cubriendo bien la carne.

  8. Probá y ajustá sal o dulzor si hace falta. La salsa debe quedar intensa, apenas dulce y bien concentrada.

  9. Retirá del fuego y dejá reposar unos minutos antes de servir para que el glaseado se asiente.

  10. Serví las costillitas bien calientes, bañadas con la salsa, y terminá con semillas de sésamo y cebolla de verdeo picada por encima.

Tips y consejos:

  • La cocción lenta es clave para que la carne quede tierna y se despegue fácil del hueso.

  • No subas el fuego al final: la salsa se carameliza rápido y puede quemarse.

  • Si querés más brillo, podés pincelarlas con la salsa y llevarlas unos minutos al horno fuerte.

  • El equilibrio entre dulce y salado se puede ajustar agregando más miel o un chorrito extra de vinagre.

  • Acompañan muy bien con arroz blanco, puré o papas doradas.

  • Al recalentarlas quedan aún más sabrosas, con la salsa bien concentrada.

Estas costillitas glaseadas son de esas recetas que se comen con ganas y sin protocolo.

Jugosas, intensas y llenas de sabor, quedan perfectas para una mesa abundante y disfrutable, donde la salsa y la carne hacen todo el trabajo.

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