Las albóndigas de lentejas son una opción sabrosa, nutritiva y distinta a la clásica receta con carne.
Son perfectas para quienes buscan una alternativa más liviana sin renunciar al sabor casero.
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Además, su textura tierna y la salsa que las acompaña las convierte en un plato ideal para disfrutar con arroz, fideos, puré o simplemente con un buen trozo de pan para aprovechar la salsa.
Ingredientes
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300 g de lentejas cocidas
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1 cebolla mediana
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1 zanahoria rallada
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2 dientes de ajo
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50 g de pan rallado
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2 cucharadas de avena instantánea
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1 huevo
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2 cucharadas de perejil picado
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1 pizca de comino
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1 pizca de pimienta negra
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Sal a gusto
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Aceite de oliva (cantidad necesaria)
Para la salsa:
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1 lata de tomate triturado (400 g aprox.)
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1 cebolla chica
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2 dientes de ajo
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1 pizca de azúcar
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Orégano y laurel a gusto
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Aceite de oliva, sal y pimienta
Preparación
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Procesá las lentejas cocidas junto con la zanahoria rallada, la cebolla cruda y los dientes de ajo hasta obtener una mezcla rústica pero unida.
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Pasá la preparación a un bol y sumá el huevo, el pan rallado, la avena, el perejil y las especias. Mezclá bien hasta que la masa sea moldeable.
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Formá bolitas del tamaño de una nuez. Si la mezcla está muy blanda, podés agregar un poco más de pan rallado.
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En una sartén grande, calentá un chorrito de aceite y sellá las albóndigas apenas, solo para que tomen firmeza. Retiralas y reservá.
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Para la salsa, rehogá la cebolla y el ajo picados en aceite de oliva hasta que estén transparentes. Sumá el tomate triturado, una pizca de azúcar, orégano, laurel, sal y pimienta. Cociná a fuego bajo durante 15 minutos.
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Incorporá las albóndigas a la salsa, tapá la sartén y dejá que se cocinen a fuego mínimo por unos 10 minutos, girándolas suavemente para que se impregnen bien.
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Una vez listas, apagá el fuego y dejá reposar un par de minutos antes de servir.
Tips y consejos:
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Si querés un sabor más intenso, podés agregar queso rallado a la mezcla antes de formar las albóndigas.
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Para que sean más firmes, dejá reposar la mezcla de lentejas en la heladera durante media hora antes de armarlas.
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Se pueden hacer al horno en lugar de sellarlas: colocá las albóndigas en una bandeja aceitada y cocinalas a 200 °C por 15 minutos antes de sumarlas a la salsa.
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La salsa admite variantes: podés agregar morrón, albahaca fresca o un chorrito de vino tinto para darle un toque gourmet.
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Si preparás una gran cantidad, podés congelarlas ya cocinadas en salsa. Luego solo tenés que recalentarlas y quedan perfectas.
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Acompañan muy bien con fideos largos, arroz blanco o incluso en un sándwich con pan casero.
Estas albóndigas de lentejas son un plato completo, nutritivo y lleno de sabor, ideal para variar el menú de todos los días con una receta fácil y rendidora.