Con el uso diario, el colchón va acumulando transpiración, polvo y manchas que no siempre se notan a simple vista.
Una limpieza a tiempo mejora el aspecto, ayuda con los olores y deja la tela más agradable.

Te recomendamos: Espiral casero para ahuyentar mosquitos: cómo hacerlo en casa con un molde simple
La clave es limpiar por zonas y evitar empaparlo para que se seque rápido.
Qué necesitás
-
Aspiradora (mejor si tiene accesorio para tapizados)
-
2 paños de microfibra limpios (uno para limpiar y otro para secar)
-
Esponja grande o cepillo de cerdas suaves
-
Un balde
-
Rociador (opcional)
-
Ventilador o buena ventilación
Mezcla de limpieza espumosa
Esta mezcla está pensada para trabajar “con espuma”, que es lo que te permite limpiar sin dejar el colchón empapado.
-
700 ml de agua tibia (no hirviendo)
-
1 cucharada de detergente líquido neutro (tipo lavavajillas)
-
1 cucharada de oxígeno activo en polvo (percarbonato)
-
1 cucharadita de jabón líquido para ropa delicada (opcional, suma espuma)
Preparación rápida:
-
Poné el agua tibia en el balde.
-
Disolvé primero el oxígeno activo, mezclando bien.
-
Sumá el detergente al final para que la espuma se forme parejo.
-
Si usás rociador, cargalo con parte de la mezcla para aplicar más uniforme.
Paso a paso para limpiar el colchón sin arruinar la tela
-
Aspirado profundo: aspirá toda la superficie, bordes y costuras. Andá lento y hacé varias pasadas en el capitoné (los “hundidos”), donde se junta más polvo.
-
Prueba rápida en un rincón: antes de arrancar con todo, aplicá un poco de espuma en una esquina y pasá un paño. Si la tela responde bien, seguís.
-
Aplicación en modo espuma: mojá la esponja, escurrila fuerte y apretala para sacar espuma. La idea es que llegue espuma, no agua chorreando.
-
Limpieza por cuadrantes: trabajá por partes (por ejemplo, 50×50 cm). Pasá la espuma con movimientos suaves, sin insistir con fuerza en la primera pasada.
-
Retiro inmediato: con el paño de microfibra limpio, retirás la suciedad presionando y “levantando” (como si fueras absorbiendo). Si arrastrás demasiado, podés redistribuir la mugre.
-
Manchas puntuales: si queda una marca, repetí una segunda pasada liviana solo en esa zona. Es mejor hacer dos pasadas controladas que mojar de más de una sola vez.
-
Secado bien hecho: pasá el paño seco presionando para absorber la humedad residual. Después dejá el colchón ventilando con ventana abierta o ventilador apuntando a la superficie.
Si querés acelerar aún más el secado, levantá un poco el colchón para que circule aire por debajo (aunque sea apoyándolo de canto un rato).
Cómo tratar manchas comunes
-
Transpiración (amarillento): aplicá espuma, dejá actuar 3–5 minutos y retirás presionando con el paño.
-
Derrames recientes: primero absorbé con paño seco sin frotar. Después espuma, y retirás.
-
Olor persistente: una vez que terminaste y está casi seco, una buena ventilación suele hacer la diferencia. Si el ambiente está húmedo, el ventilador ayuda mucho.
Tips y consejos:
-
Trabajá con paños realmente limpios: cuando el paño ya está “cargado”, cambia el resultado aunque sigas pasando espuma.
-
Evitá saturar los bordes del colchón: ahí tarda más en secar y es donde más se nota el olor a humedad si te pasás con el líquido.
-
Para que el color del colchón quede más parejo, es mejor limpiar por zonas completas y no “a manchones” aislados.
-
Si tenés funda protectora, lavala el mismo día: ayuda a que el colchón se mantenga bien por más tiempo.
-
Al día siguiente, una aspirada rápida levanta el polvo que se soltó durante la limpieza y deja el colchón con mejor terminación.
Con este método el colchón queda limpio, con mejor olor y sin esa sensación de “tela pesada” que aparece cuando se moja de más.
Si lo repetís cada tanto, mantenerlo se vuelve mucho más fácil y rápido.