Estas canastitas quedan bien hojaldradas, doradas y crocantes, con el centro cremoso de queso derretido y cebolla caramelizada arriba.
Se hacen con hojaldre comprado, se forman en cuadraditos con los bordes levantados y se hornean hasta que inflen y queden bien marcadas las capas.

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Para terminar, un toque de tomillo fresco por arriba las hace más tentadoras sin robar protagonismo.
Ingredientes
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2 tapas de masa de hojaldre (bien frías)
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2 cebollas grandes
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2 cucharadas de manteca
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1 cucharada de aceite
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1 cucharada de azúcar
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1 cucharada de vinagre (de alcohol o manzana)
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Sal y pimienta
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200 g de queso que funda (muzzarella o tybo)
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1 huevo (para pincelar)
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Tomillo fresco (para terminar)
Preparación
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Prendé el horno a 200 °C y prepará una placa con papel manteca.
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Cortá las cebollas en pluma bien fina.
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En una sartén, calentá manteca y aceite a fuego medio. Sumá la cebolla con una pizca de sal y cociná despacio, revolviendo cada tanto, hasta que esté bien blanda.
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Agregá el azúcar y seguí cocinando hasta que tome color caramelo. Sumá el vinagre, mezclá y dejá que se evapore un minuto. Apagá y dejá entibiar.
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Cortá el hojaldre en cuadrados (aprox. 8 a 10 cm). Ponelos sobre la placa.
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Marcá un borde interno con la punta de un cuchillo (sin llegar a cortar del todo), dejando un marco de 1 a 1,5 cm. Eso ayuda a que el borde suba y el centro quede más bajo.
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Pinchá el centro con tenedor para que no se infle.
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Pincelá los bordes con huevo batido para que doren parejo.
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Poné en el centro una porción de queso y arriba una cucharadita de cebolla caramelizada. No lo llenes de más para que el hojaldre infle bien y no se humedezca.
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Horneá 15 a 20 minutos, hasta que estén bien doradas, infladas en los bordes y con el queso derretido.
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Al salir, terminá con hojitas de tomillo fresco por arriba.
Tips y consejos:
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La cebolla se carameliza mejor con fuego medio-bajo y tiempo: si apurás el fuego, se dora afuera pero queda fuerte.
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El hojaldre frío es clave para que se marquen las capas y quede bien inflado.
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Pinchar el centro y marcar el borde hace que queden con forma de canastita, sin perder el relleno.
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Si el queso larga mucho aceite, usá uno que funda bien pero no sea demasiado húmedo.
Quedan perfectas para picar, para una merienda salada o para servir como entrada, bien doraditas y con ese contraste de queso derretido y cebolla caramelizada que siempre funciona.