Si querés un caldo de verduras lleno de sabor, sin conservantes ni aditivos, esta receta es ideal.
Con unos pocos ingredientes frescos y un poco de tiempo, podés preparar una base casera para sopas, guisos, risottos y muchas otras comidas.
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Además, es una gran manera de aprovechar esas verduras que suelen quedar en la heladera y evitar desperdicios.
Ingredientes
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3 zanahorias
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1 puerro
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2 tallos de apio con hojas
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1 cebolla
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2 dientes de ajo
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½ atado de acelga o espinaca
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1 trozo pequeño de cúrcuma fresca (o una pizca de cúrcuma en polvo)
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Un puñado de perejil
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Aceite de girasol c/n
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80 g de sal
Preparación
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Lavá bien todas las verduras, pelalas y cortalas en trozos chicos.
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Calentá un poco de aceite de girasol en una sartén amplia y salteá las verduras durante 8 minutos, mezclando de vez en cuando para que no se peguen.
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Colocá las verduras salteadas en una licuadora o procesadora y triturá hasta obtener una pasta suave.
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Pasá esa pasta a un bol grande, agregale la sal y mezclá bien con una cuchara o espátula.
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Cubrí el bol con film y dejalo reposar en la heladera toda la noche para que concentre el sabor y se conserve mejor.
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Al momento de usarlo, mezclá una cucharada sopera de la pasta con un litro de agua caliente. Ajustá la cantidad según la intensidad que quieras darle al caldo.
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Guardá el resto en un frasco hermético dentro de la heladera o en el freezer. Se mantiene fresco por varios días y congelado puede durar semanas.
Tips y consejos:
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Podés sumar un par de hongos secos o champiñones frescos al salteado para intensificar el sabor.
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Si querés un caldo más liviano, usá menos sal y añadila recién cuando prepares la sopa.
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Guardar la mezcla en cubeteras de hielo es una buena opción: tendrás porciones individuales listas para usar.
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Aprovechá las hojas de apio y de acelga, ya que le dan un gusto más profundo al caldo.
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Siempre que puedas, usá verduras de estación: el caldo no solo será más económico, sino también más sabroso.
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Evitá los caldos en cubitos o en polvo del mercado: esta versión casera es natural, rendidora y sin químicos.
Con este caldo casero vas a tener siempre a mano una base sabrosa, saludable y práctica para enriquecer tus platos.
Una receta fácil, rendidora y perfecta para el día a día.