La bondiola casera es un clásico que nunca falla y que en casa se disfruta el doble.
Prepararla uno mismo es mucho más económico que comprarla ya hecha y, además, el resultado es único.
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Con paciencia y un buen método de curado, vas a lograr un fiambre sabroso y de calidad artesanal.
Ingredientes
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2 kilos de bondiola de cerdo
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2 kilos de sal gruesa
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200 g de azúcar
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Especias a gusto (ají molido, pimienta negra, pimentón, orégano, laurel molido)
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Papel manteca
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Hilo choricero
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Red para fiambres
Preparación
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Pedí en la carnicería una bondiola fresca y bien limpia de exceso de grasa. Mientras más uniforme sea la pieza, mejor va a quedar.
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En un cajón de madera, fuente grande o recipiente plástico profundo, colocá la sal gruesa mezclada con el azúcar. Hacé un colchón de 2 o 3 cm en la base.
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Apoyá la bondiola sobre ese colchón de sal y terminá de cubrirla completamente con el resto de la mezcla de sal y azúcar. Es importante que no quede ninguna parte de la carne al descubierto.
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Tapá el recipiente y llevá a la heladera. Dejá reposar durante 4 días, lo que permitirá que la carne pierda líquido y comience el proceso de curado.
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Pasado ese tiempo, retirala de la heladera, enjuagala bien con agua fría para quitar toda la sal y secala con repasadores limpios o papel absorbente.
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Colgá la bondiola durante 1 hora en un lugar ventilado para que termine de secarse.
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Armá un mix de especias a gusto: podés usar pimienta negra molida, ají molido, pimentón dulce o picante, orégano y laurel molido. Masajeá toda la superficie de la bondiola con esta mezcla para que quede bien cubierta y perfumada.
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Envolvé la pieza con papel manteca, sujetala con hilo choricero y colocala dentro de una red de fiambre. Esto ayuda a que conserve la forma durante el proceso de maduración.
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Colgá la bondiola en un lugar fresco, oscuro y ventilado (puede ser una despensa o sótano) durante unos 15 días. En este tiempo va a perder alrededor de un 30% de su peso, lo que indica que está lista para consumir.
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Pasado el tiempo de curado, cortá en fetas finas y disfrutala en picadas, sándwiches o como entrada en cualquier comida.
Consejos:
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Si querés una bondiola más intensa, podés dejarla colgada más días, hasta 30. El sabor se potencia con la maduración.
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Evitá ambientes muy húmedos porque la carne puede estropearse. Lo ideal es un lugar fresco y con circulación de aire.
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Para un toque distinto, podés agregar un poco de vino tinto o blanco en el mix de especias antes de masajear la carne.
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Guardala en la heladera envuelta en papel manteca y consumila dentro de las dos semanas posteriores a abrirla.
Preparar una bondiola casera artesanal es una experiencia única.
Con pocos ingredientes y algo de paciencia vas a conseguir un fiambre delicioso, económico y que seguro va a sorprender a todos en la mesa.