Las hojas de laurel se usan desde hace siglos tanto en la cocina como en preparaciones naturales.
Más allá de su aroma característico, este vegetal es valorado por sus propiedades digestivas, relajantes y circulatorias.

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Consumidas de forma adecuada, pueden convertirse en un complemento simple para el bienestar diario.
Qué es el laurel y por qué se usa desde la antigüedad
El laurel es una planta aromática cuyas hojas se utilizan secas o frescas.
Tradicionalmente se empleó en infusiones, baños y como condimento, ya que contiene aceites esenciales, antioxidantes y compuestos naturales que actúan sobre distintos sistemas del cuerpo.
Principales beneficios de las hojas de laurel
Uno de los beneficios más conocidos del laurel es su aporte a la circulación.
Consumido en infusión, se lo asocia con una mejor irrigación sanguínea, ayudando a que la sangre fluya con mayor facilidad por venas y arterias.
También se lo relaciona con el equilibrio de la presión arterial.
Sus compuestos naturales pueden colaborar con la relajación de los vasos sanguíneos, lo que favorece valores más estables cuando se acompaña de hábitos saludables.
El laurel es valorado por su acción sobre los niveles de colesterol.
Dentro de una alimentación equilibrada, su consumo puede ayudar a reducir la acumulación de grasas en la sangre gracias a sus antioxidantes.
Otro punto destacado es su efecto digestivo.
El laurel estimula la producción de jugos gástricos, ayudando a aliviar la pesadez, la hinchazón y los gases después de las comidas.
En el plano emocional, la infusión de laurel es conocida por su efecto calmante.
Su aroma y sus compuestos pueden ayudar a reducir la ansiedad y la tensión acumulada durante el día.
También se lo asocia con la mejora del descanso.
Tomado por la noche, el té de laurel puede colaborar con la relajación del sistema nervioso y favorecer un sueño más profundo y continuo.
Por último, el laurel contiene sustancias con efecto antioxidante y antiinflamatorio, que ayudan al organismo a protegerse del desgaste celular y del estrés cotidiano.
Cómo consumir hojas de laurel en infusión
La forma más común de aprovechar sus propiedades es en té.
Se colocan 2 o 3 hojas secas en una taza de agua caliente, se deja hervir suavemente unos minutos y luego se reposa tapado antes de colar.
Se puede tomar solo o con un chorrito de limón.
Tips y consejos:
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Usar siempre hojas de laurel secas y limpias, no las que estuvieron mucho tiempo expuestas.
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No excederse en la cantidad: una o dos tazas al día son suficientes.
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Evitar su consumo prolongado sin pausas; lo ideal es tomarlo por períodos cortos.
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No reemplaza tratamientos médicos ni medicación indicada por profesionales.
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Personas embarazadas o con tratamientos específicos deberían consultar antes de consumirlo de forma regular.
Las hojas de laurel, usadas con moderación, pueden ser un gran aliado natural.
Fáciles de conseguir y simples de preparar, siguen siendo una de esas opciones tradicionales que atraviesan generaciones por sus múltiples beneficios.