Con la llegada del calor, aumenta la actividad de los alacranes y, con ella, el riesgo de encuentros accidentales dentro del hogar.
En muchas zonas, especialmente durante la primavera y el verano, estos animales buscan refugio en ambientes frescos, oscuros y tranquilos, lo que hace que viviendas y patios se conviertan en lugares propicios si no se toman ciertas precauciones.

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Qué son los alacranes y por qué aparecen en el hogar
Los alacranes son arácnidos de hábitos nocturnos que durante el día permanecen escondidos.
La especie más frecuente y peligrosa en nuestra región se caracteriza por tener pinzas alargadas, una cola con aguijón bien marcado y un dorso con líneas longitudinales oscuras.
Su presencia suele aumentar cuando suben las temperaturas, ya que el calor favorece su desplazamiento y reproducción.
Dentro de las casas, suelen refugiarse en grietas, desagües, cañerías, sótanos, baños, cocinas y entre objetos acumulados.
También pueden encontrarse en patios, debajo de macetas, escombros, leña o materiales de construcción.
No buscan atacar, pero pican cuando se sienten amenazados o al quedar atrapados accidentalmente.
Medidas para evitar su ingreso a la vivienda
La prevención comienza con el control del entorno.
Mantener la casa ordenada y libre de acumulaciones reduce notablemente los lugares donde los alacranes pueden esconderse.
Es importante retirar escombros, ladrillos, tejas, maderas o restos de obra tanto dentro como fuera del hogar.
Sellar grietas, rajaduras y orificios en paredes, pisos y techos es otra medida clave.
Colocar burletes en puertas y ventanas ayuda a impedir su ingreso, al igual que instalar mallas metálicas finas en rejillas de baños, cocinas y desagües.
El uso de tapones en piletas, bidets y desagües poco utilizados también disminuye el riesgo.
En el exterior, conviene mantener el pasto corto, evitar la acumulación de hojas y revisar periódicamente zonas húmedas o poco transitadas.
Estas acciones simples, sostenidas en el tiempo, son fundamentales para reducir la presencia de alacranes.
Cómo prevenir picaduras dentro del hogar
Las picaduras ocurren con mayor frecuencia durante la noche y suelen afectar principalmente los pies y las piernas.
Por eso, se recomienda no caminar descalzo, especialmente en ambientes oscuros.
Antes de vestirse, es importante revisar ropa, calzado y ropa de cama, sobre todo si estuvieron en el piso.
También se aconseja alejar camas y cunas de las paredes, evitar que sábanas o colchas toquen el suelo y revisar la zona antes de acostarse.
En hogares con niños pequeños, estas precauciones deben extremarse, ya que en ellos los efectos del veneno pueden ser más severos.
Síntomas y qué hacer ante una picadura
El síntoma más común tras una picadura es un dolor intenso y localizado en la zona afectada.
En adultos suele limitarse a ese dolor, pero en niños pueden aparecer otros signos como palidez, náuseas, vómitos, salivación excesiva, piel de gallina o palpitaciones.
Ante cualquier picadura, es fundamental concurrir de inmediato al centro de salud más cercano.
Mientras se realiza el traslado, se puede aplicar frío local para aliviar el dolor, pero no se deben realizar cortes, succionar ni aplicar remedios caseros.
Tips y consejos:
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Mantener la vivienda limpia y ordenada reduce los refugios posibles.
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Revisar siempre calzado y ropa antes de usarlos, especialmente de noche.
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Usar burletes y mallas en rejillas es una de las medidas más efectivas.
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No manipular alacranes vivos o muertos con las manos.
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Ante una picadura, actuar rápido y acudir a un centro de salud.
Los accidentes con alacranes pueden ser graves, pero son prevenibles y tratables si se actúa a tiempo.
La información y la prevención son las mejores herramientas para reducir riesgos y proteger a toda la familia, especialmente durante los meses de mayor actividad.