Después de los 40, entrenar ya no se trata de pasar horas en el gimnasio ni de seguir rutinas interminables.
El cuerpo responde mejor a ejercicios simples, funcionales y bien ejecutados, capaces de mantener la fuerza, la masa muscular y la salud general sin castigar las articulaciones.

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Con los ejercicios correctos, es posible verse y sentirse fuerte durante muchos años más.
Estos seis movimientos cubren fuerza, estabilidad, resistencia y movilidad.
Realizados con constancia, forman una base sólida para entrenar de manera eficiente y segura.
Flexiones: fuerza superior y salud general
Las flexiones son uno de los ejercicios más completos que existen.
Trabajan pecho, hombros y brazos al mismo tiempo, mientras activan el abdomen y la zona lumbar para mantener una buena postura.
Además de desarrollar fuerza en la parte superior del cuerpo, ayudan a mejorar la resistencia cardiovascular y la composición corporal.
Bien ejecutadas, son un excelente indicador de estado físico general y se adaptan fácilmente al nivel de cada persona.
Sentadillas: el pilar de la fuerza en las piernas
Las sentadillas fortalecen glúteos, cuádriceps y músculos posteriores, fundamentales para moverse con seguridad en la vida diaria.
También activan el abdomen y la zona baja de la espalda, ayudando a mantener estabilidad y equilibrio.
Se pueden hacer con peso corporal, mancuernas o bandas, lo que las vuelve accesibles en cualquier entorno.
Mantener piernas fuertes después de los 40 es clave para conservar independencia y potencia física.
Planchas: estabilidad y postura
La plancha va mucho más allá de los abdominales.
Fortalece todo el centro del cuerpo, incluyendo glúteos, espalda baja y hombros.
Un core fuerte reduce la presión sobre la columna, mejora la postura y previene dolores frecuentes.
Además, aporta estabilidad para otros ejercicios y para actividades cotidianas como levantar objetos o caminar largas distancias.
Colgarse de la barra fija: alivio y agarre
Colgarse de una barra fija ayuda a descomprimir la columna, algo especialmente beneficioso para quienes pasan muchas horas sentados.
También mejora la fuerza de agarre, un aspecto directamente relacionado con la movilidad y la autonomía con el paso de los años.
Además, estira hombros, brazos y espalda, ayudando a reducir tensiones y molestias acumuladas.
Correr en el lugar: resistencia sin impacto
Correr en el lugar es una forma práctica de trabajar el sistema cardiovascular sin necesidad de espacio ni equipamiento.
Eleva la frecuencia cardíaca, mejora la resistencia y activa múltiples grupos musculares al mismo tiempo, incluidos brazos y abdomen.
Bien realizado, contribuye a la salud del corazón y puede adaptarse en intensidad según el nivel de cada persona.
Zancadas: equilibrio y fuerza unilateral
Las zancadas trabajan piernas y glúteos de manera individual, ayudando a corregir desequilibrios y mejorar la coordinación.
También activan el abdomen y la espalda para mantener la estabilidad durante el movimiento.
Son ideales para desarrollar fuerza funcional, mejorar la postura y aumentar el control del cuerpo, especialmente importante a partir de los 40.
Después de esta edad, entrenar mejor vale más que entrenar más. Estos seis ejercicios forman una rutina eficiente, adaptable y sostenible en el tiempo.
Con constancia y buena técnica, permiten mantenerse fuerte, musculoso y activo sin caer en rutinas eternas ni entrenamientos innecesarios.